Diez preguntas sobre el Colegio de Periodistas de Andalucía

Escrito por1001 Medios

26 Ene, 2012

Por su importancia, y por las respuestas que aporta, ante el estado del asociacionismo en el oficio, reproducimos de forma íntegra y con el permiso expreso del autor, el siguiente post.
Antonio Manfredi, en su blog ‘Tecnología y otros pensamientos

Ayer, día 25 de enero de 2012, el Parlamento Andaluz aprobó por unanimidad la creación del Colegio Oficial de Periodistas de Andalucía, a petición de las asociaciones de la prensa de Andalucía. Hoy ya ha entrado en vigor. Su creación genera preguntas a los profesionales; algunas de las cuales vamos a intentar responder.
1.-¿La creación del Colegio supone la desaparición de las Asociaciones de la Prensa?
La Ley de creación dice que “las Asociaciones de la Prensa de Andalucía, a través de la Federación de Asociaciones de la Prensa de Andalucía, han solicitado de la Administración autonómica la creación del Colegio Profesional de Periodistas en esta Comunidad Autónoma” por lo que se deduce que habrá una transición de asociaciones a Colegio que no debe generar problemas, aunque estrictamente cualquier asociación puede seguir existiendo. Así ocurrió, por ejemplo, en Galicia.
2.-¿Aparte de los licenciados en Comunicación y Periodismo, quiénes más podrán solicitar la adscripción al Colegio?
La ley dice lo siguiente: “Los titulados en cualquier licenciatura o grado oficial universitario que estén en posesión de un título oficial de Doctor o Doctora o de Máster Universitario especializado en Periodismo o en Comunicación Audiovisual. Aquellos que sean miembros de pleno derecho de las Asociaciones de Periodistas integradas en la Federación Andaluza de Asociaciones de Periodistas y en la Federación Española de Asociaciones de Periodistas”. Podrán hacerlo sólo si lo solicitan en los primeros seis meses desde que se publique la Ley en el Boja. Se trata de una disposición transitoria para no mermar los derechos históricos de algunos miembros de las Asociaciones y es, por lo tanto, una disposición transitoria.
3.-¿La colegiación será obligatoria?
En absoluto. La Ley 10/2003, de 6 de noviembre, reguladora de los Colegios Profesionales de Andalucía no exige la colegiación obligatoria.
4.-¿Qué naturaleza tiene un Colegio Profesional?
La ley establece que es “una corporación de derecho público como órgano que garantice la defensa de los intereses de los profesionales, su representación y el correcto ejercicio de la profesión, a la que puedan adscribirse los profesionales que disponiendo de los conocimientos y titulaciones oportunas ejerzan la profesión periodística”. Al ser una entidad de derecho público puede ejercer ante la Administración y las empresas periodísticas la petición de derechos y exigencia de su restitución con mayores armas legales que las asociaciones de la prensa.
5.-¿El Colegio exige la creación de un Código Deontológico?
Sí, es obligatorio, como señala la Ley y cualquier miembro del Colegio podrá exigir su aplicación. “Se contribuirá a una mejor defensa de la observancia de las reglas y código deontológico de la profesión, esto es, el conjunto de normas específicas de la profesión, y que redundará en un mejor servicio a la ciudadanía en general, en un mayor nivel de exigencia de competencia y de calidad en el desempeño del trabajo por parte de los profesionales”.
6.-¿El Colegio podrá crear consejos provinciales o es un único Consejo Andaluz?
La Ley, claramente, señala que es un “objeto único de ámbito autonómico” y “el ámbito territorial de actuación del Colegio Profesional es el de la Comunidad Autónoma de Andalucía”. Sin embargo, su definitiva estructura profesional se marcará en los Estatutos.
7.-¿Cuáles son los pasos a seguir ahora?
La ley señala que: “en el plazo de dos meses desde la entrada en vigor de esta Ley, el titular de la Consejería competente en materia de régimen jurídico de los colegios profesionales designará una comisión gestora compuesta por los integrantes de la Asamblea General de la Federación Andaluza de Asociaciones de la Prensa. La comisión gestora, en el plazo de seis meses contados a partir de su designación, elaborará los estatutos provisionales del Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía, que regularán, necesariamente, el procedimiento y el plazo de convocatoria de la asamblea constituyente del colegio, su funcionamiento, los requisitos para la adquisición de la condición de colegiado, que permitirá participar en dicha asamblea, así como la constitución de los órganos de gobierno del colegio”.
8.-Transcurridos estos 8 meses, ¿qué ocurrirá?
La asamblea constituyente del colegio deberá ser convocada en el plazo de cuatro meses contados a partir de la publicación en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía de los estatutos provisionales.
9.-¿Quién determinará el censo de miembros del Consejo?
La Comisión Gestora.
10.-Transcurrido entonces el año, ¿cuál será el paso siguiente?
La asamblea constituyente del Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía deberá pronunciarse sobre la gestión realizada por la comisión gestora, aprobar los estatutos definitivos del colegio y proceder a la elección de las personas que ocuparán los cargos correspondientes en los órganos de gobierno colegiales, momento en el que la corporación adquirirá personalidad jurídica y plena capacidad de obrar.

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1 Comentario

  1. Fernando Ramos

    Ante la creación del Colegio de Periodistas de Andalucía
    Reflexiones de un escéptico o no veo mucha diferencia con las asociaciones de la prensa de siempre
    Fernando Ramos
    Doctor en Ciencias de la Información
    Profesor titular de Derecho de la Información
    Ex presidente de la Asociación de la Prensa de Vigo
    No pertenece al Colexio de Periodistas de Galicia
    Con carácter general podemos decir que un Colegio Profesional es una corporación de derecho público, formada por profesionales de un determinado sector para defender y representar los intereses de sus miembros y prestar un servicio a la sociedad velando por la calidad del ejercicio de la profesión. Además, pretende ser el interlocutor de ese colectivo profesional ante el Estado y los demás poderes en aquellas cuestiones que les afecte. Asimismo, debe dictar las normas deontológicas a través de códigos de autorregulación y, en su caso, disponer de mecanismos independientes que los apliquen.
    ¿Acaso no es eso lo que hacen o deberían hacer las asociaciones de la Prensa?
    En tanto que no exista definición o estatuto jurídico de esa profesión y en tanto que la colegiación no sea requisito obligatorio y excluyente para ejercerla, un colegio y una asociación se diferencian en bien poco. En el caso del periodismo, yo diría que en nada. Porque es función ya la ejerce o la puede ejercer una entidad como la FAPE o, a otro nivel, una Federación Regional de Asociaciones de la Prensa, si funciona, claro.
    Claro que me dirán que la diferencia entre un colegio profesional y una asociación profesional es que el primero es un organismo oficial, una “corporación de derecho público”, lo que significa que debe cumplir ciertas normas como servicio público que es, mientras que una asociación es una reunión de profesionales con el fin de defender sus intereses particularmente.
    Las Asociaciones de la prensa que existen en España, pese a los intentos de la FAPE de normalizar los estatutos, se agrupan en dos grandes familias: las que se fundaron o adaptaron sus estatutos como entidades sindicales, o la que lo hicieron por la, en su momento –ahora reformada-, legislación sobre asociaciones, normas subsidiarias que se aplicaban en cada caso en todo lo que no estuviera previsto en sus estatutos.
    Como quiera que la creación de colegios profesionales es competencia transferida a las comunidades autónomas, los de periodistas se crearon, en las regiones donde existen, a petición de colectivos de profesionales, mediante ley específica de sus parlamentos.
    El primero de España fue el de Cataluña, constituido a la sombra de un argumento irrefutable: la concesión de la explotación de los quioscos de prensa de las Ramblas y el Paseo de Gracia, que el ayuntamiento de la ciudad condal otorgó a la Asociación de la Prensa de Barcelona, valioso equipaje con el que esta entidad abanderó la creación del Col-legi y la entregó su patrimonio frente a la más pobre y discreta dote de sus hermanas provinciales. Hace años, el Col-legi ingresaba, según me contó su entonces decano Josep Pernau, 400 millones de pesetas al año por esta sinecura, compensación que el Ayuntamiento entregaba a los periodistas de Barcelona en compensación por la desaparición de las “Hojas de los lunes” y el apoyo institucional que a través de la publicidad se le prestaba al gremio.
    En una ocasión, el propio Carles Sentis, presidente que fue de la Asociación de la Prensa de Barcelona, me contó en presencia de Enrique de Aguinaga, que en existía cierto resquemor en algunos asociados barceloneses con relación al escaso aporte que las otras asociaciones habían hecho al Col-legi, sin conseguir que sus ayuntamientos imitaran al de la capital.
    El caso gallego
    En Galicia la cosa no cuajó, pese a que se intentó imitar la experiencia catalana (aquí no hay concesiones de quioscos). Baste decir que, si los contertulios de “Sálvame” hubieran ejercido en esta comunidad cuando se funda el Colexio, dada la holgura de admisión de esta entidad, hubieran sido reconocidos como periodistas de iure los peculiares personajes del mencionado espacio.
    En el caso de Cataluña –más o menos aplicado en el resto de los casos- el criterio para considerar o no periodista colegiado a una persona relacionada con los medios se fundamentaba en el acuerdo que en 1980 firmara Luis María Ansón, a la razón presidente de la FAPE, con los sindicatos, para repartir el carné a no licenciados en periodismo. Eran tres: a) asociados a la FAPE en aquel momento; b) licenciados en Ciencias de la Información o en otras carreras con dos años de ejercicio) o profesionales sin titulación, que acreditaran 5 años de ejercicio.
    En Galicia la cosa se mejoró, y se consideró que era periodista, todo aquel que trabaja en algo relacionado con la profesión, EN EL MOMENTO DE APROBARSE LA LEY DE CREACIÓN DEL COLEXIO. Es decir, que si un analfabeto ingresaba en Radio Porriño a las once para retrasmitir partidas de petanca a las 11 y a las 11.05 del mismo día se aprobaba la ley, ya era periodista. La propia comisión redactora de diputados hubo de subir ligeramente el tope poniendo como límite la fecha de entrada del proyecto de Ley en el Parlamento.
    En Galicia, por tanto, la situación es bien curiosa: Por un lado está el Colexio, por otro las viejas Asociaciones de la Prensa de La Coruña, Vigo, Santiago y Lugo. Las cuatro integran la Federación Gallega. Y además, la Asociación de Periodistas de Galicia, encabezada por el promotor del Colexio, cuyo primer decanato le fue arrebatado por otro pretendiente a decano, que ni siquiera era licenciado en Ciencias de la Información. Estas cinco están integradas en la Federación Gallega.
    En la nómina del Colexio que suele afirmar que tiene cientos de afiliados, además de periodistas nos encontramos: amas de casa, modelos de agencia, electricistas, montadores, actrices, comerciales de emisoras de radio, administrativos, ayudantes de realizadores de televisión, técnicos de sonido, personal de estudio.
    En el proceso para converger en la creación de un colegio, que en su día se celebró con las asociaciones de la prensa de Galicia (que al contrario de Cataluña siempre dijimos que conservaríamos nuestra personalidad jurídica), la primera en retirarse fue la de Vigo. La propia web del Colexio recoge con fidelidad en su crónica histórica nuestros motivos. Nosotros queríamos un colegio de periodistas, no un sindicato de actividades diversas.
    Yo deseo que los colegios que vayan surgiendo tengan mucho éxito y cumplan los ambiciosos fines que se han propuesto de control y vigilancia de los profesionales, mejora y el desarrollo profesional y de representación oficial ante las Instituciones.
    Pero hay un pequeño detalle. No existe definición jurídica de qué es un periodista ni se conoce otro estatuto posterior al de 1976, cuando se define la profesión al amparo de la salida de las primeras promociones de licenciados en Ciencias de la Información.
    Yo quisiera estar equivocado en mi escepticismo y ver si es cierto que los nuevos colegios profesionales (al de Galicia no lo cuento, porque me honro en no pertenecer al mismo, precisamente porque por mi condición de periodista nada tengo que hacer allí) son más eficientes y asumen competencias y capacidades diferentes de las de las viejas asociaciones agrupadas o no.
    En conclusiones:
    1. UN COLEGIO DE PERIODISTAS ES, EN LA PRÁTICA, CON DIFERENCIA DE SU ORIGEN, LO MISMO QUE UNA ASOCIACIÓN DE LA PRENSA EN CUANTO QUE AMBOS SON UNA ENTIDAD DE AFILIACIÓN NO OBLIGATORIA, SINO VOLUNTARIA Y LIBRE.
    2. NO ES PRECISO ESTAR ASOCIADO NI COLEGIADO PARA EJERCER LA PROFESIÓN
    3. CARECE DE COMPETENCIAS PARA FIJAR TASAS POR LOS SERVICIOS PROFESIONALES
    4. SUS CREDENCIALES SON TÍTULOS PRIVADOS, CUYO RECONOCIMIENTO O CONTRASTE DEPENDE DE LAS AUTORIDADES
    5. LA POLÍTICA EUROPEA POR LA QUE HA DE CAMINAR ESPAÑA TIENDE A UNA LIBERALIZACIÓN INCLUSO DEL EJERCICIO DE AQUELLAS PROFESIONES AMPARADAS POR PODEROSOS COLEGIOS PROFESIONALES (MÉDICOS, ABOGADOS,INGENIEROS, ARQUITECTOS) CON PODEROSAS COMPETENCIAS DELEGADAS O ESPECÍFICAS QUE NUNCA TENDRÁN LOS COLEGIOS DE PERIODIOSTAS
    6. ALGUNAS DE LAS COMPETENCIAS O FUNCIONES QUE LOS NUEVOS COLEGIOS DICEN O PRETENDEN ASUMIR SON PROPIAS Y ESPECÍFICAS DE LOS SINDICATOS
    De todos modos, mis mejores deseos para todo los colegios creados y por crear.
    Yo seguiré en mi vieja asociación porque no creo en otra cosa. Llevo con ella treinta y años y no la pienso dejar.